• Cristina Surroca

MINDSET Y SOLEDAD


¿Te sientes sol@? Se ha demostrado que la soledad es una sensación innata, como el hambre. El hambre nos avisa cuando debemos comer, la soledad cuando necesitamos relacionarnos. De la misma manera que nos preparamos comida si tenemos hambre, podemos llamar a alguien o quedar con alguien para no estar solos.

Pero hay veces en que no hay nadie disponible, o bien porque están ocupados, tienen otros planes o simplemente no coincides con nadie. Es entonces cuando estar solo se convierte en un sentirse solo y donde es determinante tener una buena actitud mental.


Definimos Mindset como la actitud mental o mentalidad con la que afrontamos nuestra vida. Tal como lo explica Dweck, Carol S. en su libro “Mindset, la actitud del éxito”, hay dos tipos de mentalidad, la fija y la de crecimiento. Para explicarlo en relación a la soledad, nada mejor que un ejemplo.

Una madre se acaba de divorciar y le espera un fin de semana sola sin hijos ni marido. Ante esta nueva situación, mira de quedar con amigas o familia, pero este fin de semana casualmente nadie tiene tiempo y no pueden quedar. Aunque estemos todo el día conectados mediante redes sociales, esta conexión es efímera, dura muy poco tiempo y no llega a llenar el vacío de estar sola.


Con una mentalidad fija esta situación se convierte en frases como “nadie tiene tiempo para mí”, “me quedaré sola el resto de mi vida”, “esto solo me pasa a mí”, “siempre estoy sola”, “ ... todo una serie de pensamientos que no resuelven la situación e incluso la empeoran. Empiezas a darle vueltas, te pones en modo pasivo, la sensación de soledad se hace cada vez mayor y la necesidad de relacionarse con alguien también.


En cambio si hablamos de una mentalidad de crecimiento, esta misma situación puede ser vista de otra forma. Puedes pensar cosas como “nadie puede quedar, la próxima vez lo planificaré antes”, “la próxima vez organizaré algo yo misma”, “es una gran ocasión para poner orden en la librería que hace tanto tiempo quiero hacer” o “podré leer ese libro que lleva ya tiempo esperando”,… Aquí tanto los pensamientos como la actitud te llevan a reconocer la situación, pero no permites que esta situación sea determinante para tí como persona. Afrontas la situación sabiendo que no es para siempre y te propones posibles alternativas.


Por supuesto también está la emoción en sí, el malestar que genera el no poder tener a nadie con quien hablar, a quien abrazar, cuando crees que más lo necesitas. Es una emoción y aun siendo desagradable, nos indica que estamos vivos. Las emociones son pasajeras, como bien sabemos, no estamos alegres o tristes todo el día. Aunque cada caso sea único y hay muchos aspectos psicológicos a considerar, son momentos que vivimos todos y cuanto más aceptemos esta realidad, más fácilmente nos podremos centrar en darle la vuelta, aprender de la situación y de nosotros mismos.


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